Parto en las nubes

 

La vida es una carrera multitudinaria, la pista es un círculo vicioso. De mi casa a mi escuela hay 400 metros, contando los malos pasos del cigarrillo, esos que no recorreré diariamente como un yoyo loco esta navidad.

La noche se perfuma de luces de todos los colores, luces que guiñan los ojos colgadas en las aves reales que pasan por el cielo repartiendo huevos para hacer buñuelos. Los árboles que quedan se visten de gala para asistir al funeral de la tierra y nace la esperanza en forma de un niño desnudo que, seguramente, no tiene complejo de Edipo aunque esté enamorado del espíritu santo.

Por el aire está regado un olor a cóctel de aguardiente y amor. Hay que recordar que la navidad pasada se la tiraron los mayas con el cuento de que el mundo se iba a acabar. Metamos ése montón de malas profecías mayas en una malla con la que cubramos nuestros cuerpos para celebrar… rápidamente, pues vida moderna pasa a 32X. ¿Es que no ha visto una película a 3X y no sabe de qué estoy hablando?… seguramente es lento para los chistes y el amor.

Son las doce y, en el cielo, totea la placenta de la virgen como un volador.

***

Parto en las nubes.jpg
                                        Obra: Jacqués Hérold

 

Anuncios
Parto en las nubes

Domingos en mi barrio

 

El sol broncea el pavimento.

Medio día.

Soy un ladrillo.

Vivir es delicioso

cuando es más fácil y probable estar muerto.

Mirar el cielo y sus palomas

y los perros en el piso escarbando la basura.

 

Me gustan los domingos,

los partidos de microfútbol con sus goles y groserías.

Las parejas inofensivas que como yo

se olvidan de la muerte besándose en el parque.

 

Me gustan tanto

que en su honor

amigos —pues de todos soy amigo—

escribiré mi epitafio:

Aquí yace

el que no creyó que iba a morir

y apostó todo en su vida por ello.

Ahora,

 pueden cobrarle.

domingos en mi barrio.jpg

Domingos en mi barrio