Por la poesía

 

Con su trapero

he secado el charco de babas

que deja la muerte en mi casa,

cuando duerme en mi cama,

y lo he sacado a la calle

para que hidrate árboles moribundos

 

Con sus puntadas

aprendí a coser el sueño a mis huesos,

a prender mis cigarrillos en el sol

—cuando se me pierde el encendedor—

sin quemarme el pelo

 

Y no importa que la noche abandone el cielo para eyacular en mi sangre y ponga mis glóbulos-rojos pálidos de vergüenza

porque por ti sé que dios no contesta

las llamadas por cobrar

que le hacen los pobres,

y que el tiempo no se mata

con la única arma de dotación que nos dan:

la palabra,

esa pistola de juguete

 

Y también sé que escupo ceniza

pero por ti

me rebelo

ante ella…

Como el niño que decide

que antes que morir una vida que no es suya

es preferible ahorcarse

con el cordón umbilical.

 

Por la poesía.jpg
                                                                    Obra: Sarolta Bán

 

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Por la poesía

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