Descargar en PDF ‘El nadaísmo me lo mama en reversa’

EL NADAÍSMO ME LO MAMA EN REVERSA – DIGITAL  (←para descargar click acá)

Descarguen, roten, esta obra. Este ensayo súper serio —donde cito a Doña Gloria y a otros intelectuales de peso—, de gratis. Como un balazo. No diré nada de ella pues mis editores consiguieron este blurb —no sé cómo putas— que lo dice todo, de María Y. Charry Borda:

“Yo pensé que los nadaístas eran todos loquitos, pero Michael Benítez es más pro”

 

 

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A mí también la vida me seduce*

“Fernando Molano Vargas”. Escucho ese nombre e inmediatamente pienso en mi obra: en los papelitos que he escrito y en las migajas de amor que le arranco a la muerte cada día. Porque Molano era un poco como yo. Tenía la maldición de ser poeta y haber nacido pobre. Pero a él se le agrega otra: pues era poeta, pobre y, además, marica. Estamos en Colombia, no lo olviden.

El papá de Fernando Molano era mecánico. Mi padrecito, recién muerto, era un campesino analfabeta que se ganó la vida, entre otras muchas cosas, como pastelero, vendedor de relojes suizos, perfumes franceses y otras chucherías. De Molano se decía que, en el mismo cuerpo en que se refugiaban sus amigos, podía cargar una nevera. Yo tengo una maestría en hacer trasteos.

Molano escribe su poesía (y poesía son también sus dos novelas) pensando más en la vida que en la literatura. Por eso llega a lo coloquial sin miedo y construye una poética sin artificios, desde lo cotidiano; lo vital. En mi caso, vida y literatura son la misma cosa. La poesía habita el cuerpo como una legión de murciélagos y sapos. Se ve el mundo a través de la poesía y así se siente, se piensa y se actúa. Y a veces se escribe. Hay quien confunde la sinceridad con la grosería. El humor con la rabia. La solemnidad les castra la risa. Lo cierto es que ser franco es un pecado para los “poetas”. Hay que ser bien rebuscado. De eso se trata. Y a Molano y a mí no deben leernos con un diccionario en la mano, sino con la mano en el corazón.

En la obra de Fernando Molano no se entrevé ni una pizca de odio. La latente marginalidad del sida,  la homosexualidad  o la pobreza (repito: estamos en Colombia,  por si ya se les olvidó) no impiden que su obra sea un testimonio honesto de amor verdadero. De amor universal. Porque Molano no escribió para ninguna comunidad en particular, sino  para cualquier ser capaz de sentir fuego en su espíritu.

Les digo, para terminar, que Fernando Molano era un guerrero del arte, que se enfrentó, quizá sin querer y ni siquiera darse cuenta, a este mundillo literario, cerrado, machista, elitista… e hijueputa. Y ganó: acá están sus libros y acá estamos nosotros reunidos, en torno a ellos, celebrando su obra.

 

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* El título de este texto, leído en la Casa de Poesía Silva como homenaje a Fernando Molano Vargas, es tomado de un fragmento del poema“Petición” que aparece en su libro Todas mis cosas en tus bolsillos.

Descargar en PDF ‘Papeles para leer en el bus’

Papeles para leer en el bus – Libro digital  (←para descargar click acá)

UN POEMARIO PARA EL CAMINO

“¡Qué rimas tan chimbas!”

Vargas Llosa Lleras

Estos ‘Papeles para leer en el bus’ se han vendido como pan francés caliente. Quizás por eso una amiga me dice que soy su Rimbaud tercermundista. Leer en el SITP es difícil y los cebolleros ya no lo llevan a uno por 1000 pesos. Montar en Transmilenio es caro y leer libros físicos también. Uno debe tener empatía, como me dice (otra amiga), ponerse en los zapatos del otro… aunque calce 33. Por eso, comparto con ustedes este libro digital: porque sé que en lo hombros de los celulares pueden cargarse de gratis un montón de libros a la vez…

Esta obra los puede salvar, en su camino al trabajo, al estudio o a la farra, cuando se les acaben los datos y dejen los audífonos en casa; además, hay que pensar en los árboles que talan, imprimiendo las mentiras que aquí se callan.

 

Entrevista Concurso Nacional e Internacional ‘Palabra Sin Frontera’

Entrevista exclusiva a Michael Benítez Ortiz, joven escritor colombiano ganador en narrativa del Concurso Nacional e Internacional ‘Palabra Sin Frontera’.

Próximamente BRUMA Ediciones editará BOGOTRASH, su primer libro de relatos.

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¿El ser humano nace artista o se va haciendo progresivamente?

No creo que el arte, o la condición de artista, sea una condición innata. Pero tampoco me inclino a pensar que la sociedad haga artista a alguien: esta sociedad nuestra solo puede crear asesinos. Es como decir que el hombre es bueno o malo por naturaleza, o se hace así socialmente. Yo pondría a Rousseau y a Hobbes a jugar billar y el que gane el chico que conteste esta pregunta.

 

¿Cómo empezaste tu carrera como artista?

No sé si me considero un artista. Hago malabares con las palabras. Eso sí. Casi siempre se me caen en el silencio. Cuando era niño mis hermanos y primos se reunían a jugar con carros, yo prefería estar solo mirando cielo… ahí vi mi primer poema.

 

¿Te inspiró alguien en particular?

Yo pensaba que la poesía (como expresión literaria) no tenía nada que ver con la vida y, realmente, no me equivocaba mucho. Un día conocí a Gonzalo Arango, Darío Lemos… y otros poetas nadaístas; vi, con ellos, que la poesía abundaba más en la vida que en los libros: asumí, entonces, la poesía como experiencia vital, como forma de acercarme a la realidad, a su misterio.

 

¿Cómo recibe tu entorno familiar y social tu inclinación hacia el arte?

Mi familia piensa que soy un genio y que algún día los sacaré de la pobreza. No saben lo equivocados que están. Yo les digo un poema que leí en una pared:

“El fabricante de rosquillas

Puede al menos comérselas,

Pero el que sólo sabe hacer poemas,

¿Qué comerá?” (*)

 

Sos narrador, poeta, y tenemos entendido que también sos músico: ¿Qué procesos de creativos se ponen en juego en cada uno de las esferas creativas? ¿En qué se parecen y en qué no?

Para mí lo esencial —como ya se habrá notado— es la poesía: la poesía se expresa en todos los espacios del arte y de la vida. Cuando narro hago poesía… la música es la poesía más pura. Si fuera músico no escribiría nada. No leería nada. La literatura a veces se queda corta, es balbuceo, patina en sus propias babas.

 

¿Tenés un momento del día propicio para la creación? ¿Un lugar?

A pesar de todo caigo en la tentación de escribir. ¿Por vanidad o falso altruismo?, ¿por no aceptar el devenir? La literatura es un crimen y más cuando se publica: mueren árboles y mentiras. Por eso hay que escribir oculto en el cuerpo de noche, donde nadie te vea… lejos de los ojos de los daltónicos que confunden poesía con policía.

 

¿Qué pensás de la narrativa actual?

De ella espero muy poco. Lo fácil que es publicar, ahora, ha llenado el mundo literario —si puede llamársele así a ese bollito de mierda— de Pizarniks, Bukowskis…, de jóvenes que sólo escriben para engordar el ego —ahora yo me creo Jodorowsky—, pero no hay originalidad. “Todo está dicho ya” es una máxima que se repite hoy… (¿Desde hace cuánto?)

Sobra decir que todo esto lo digo con mucho respeto: sin haber leído ningún autor contemporáneo.

 

¿Pensás en el género que vas a abordar antes de escribir?

Sólo, hasta mucho tiempo después de estar escribiendo poemas y cuentos, conocí las estructuras —por decir de alguna forma— “canónicas” de estos géneros literarios: Ahora sé que nunca he escrito un cuento o un poema.

 

¿Cómo surgió BOGOTRASH?

Bogotrash nace de una necesidad vital, autobiográfica, de una enfermedad que pretende desbordar lo poético en la realidad, del vientre del rock and roll, de unas (muchas) borracheras con mis amigos, de mi infancia: esa que no termina; de una ciudad donde las palomas ruñen huesos de pollo a la salida de los asaderos; de partidos de microfútbol a muerte, de amores precoces de colegio. Bogotrash nace de mi amor que coquetea con las formas que toman las sombras de la muerte.

 

¿Qué opinión te merece las editoriales? ¿Qué experiencias has tenido con ellas?

Las editoriales son un negocio… y eso no tiene nada de malo. Lo digo porque sé que hay mucha gente que habla pestes de ellas porque no les aceptaron el manuscrito de su “obra maestra”. Si alguien conoce un negocio que no genere plusvalía que lance la primera moneda (si es que tiene). Mi experiencia es con BRUMA Ediciones y es buena. Yo amo a mis editores (como seres humanos: no como editorial) porque se aventuraron con mi obra… y no saben lo que les espera.

 

¿Cuáles son tus autores preferidos?

Luis Vidales (Suenan timbres), Kraken (El símbolo de la huella) y Gokú…

 

Sos una persona muy joven, aún así, ¿qué le recomendarías a aquellos que están comenzando a escribir?

Que dejen de pensar lo que piensan mis papás: esto no da plata. Que estudien, roben o monten una empresa (valga la redundancia)… Pero si de verdad aman esto: que no escuchen consejos de nadie.

 

* Texto de X-504.

2014.

Vaca para el libro ‘Lo que quería decir era otra cosa’

Algunos amigos ya sabían que esto se venía, y la tierra con parkinson lo avisa. Después de varios años de terquedad, saldrá mi primer libro de poesía: ‘Lo que quería decir era otra cosa’ (sí, el primero, porque las plaquettes casi no cuentan); la edición se hizo bajo el cuidado de Hernan Vargascarreño, de Ediciones Exilio, a quien agradezco putamente y sé que no voy a defraudar, porque esto será un hit literario (Un millar de copias obligao).

Pero bien, el rollo es que como soy poeta pero pobre —porque todo puede ser peor—, necesito mecenas, o sea, gente que crea en mi trabajo y ponga para la vaca para parte de la edición, brindándome así un respaldo verdadero como escritor… 

Necesitamos casi tres millones de pesos. Cada mecenas recibirá ejemplares del libro en cualquier parte del país. Para unirse a la causa pueden escribirme por mensaje interno (haciendo click aquí)  o al correo fundacionexilio@gmail.com y allí le diremos cómo enviar su aporte. Confirmaremos todos los aportes recibidos. Esperamos que el libro lo podamos editar lo más pronto posible.

***

Aquí, una pequeña muestra de la obra:

I

Las palabras nunca me parecieron gastadas, manoseadas por el disco rayado de la vida. Nunca caí en sus trampas, porque no había tales. Ahora huyo de ellas cada vez que las siento cerca, tropezando a cada paso.

Cuando uno es niño y vive en la calle, piensa que tiene la casa más grande de todos sus amigos.

 

V

Mis amigos salían de la tierra a jugar conmigo. Yo salía del centro de mí mismo. Los despertaban las lluvias de abril.

Amar es darle vuelta a un cucarrón que mira el cielo.

 

VIII

Escribí tu nombre junto al mío en el sucio carro de tu papá, entre la arena del parque, en la pared de la panadería frente a tu casa, sobre un pupitre, en el vidrio sudoroso de la ruta del colegio y en la cometa más grande que jamás hubo en el barrio; hasta lo tatué en mi mano izquierda con tinta china y una aguja de coser de mamá.

Aun así nunca lo viste.

 

XII

Para escribir buenos poemas es necesario durar, por lo menos, ocho días sin bañarse. Debes haber sido campeón en algún momento practicando algún deporte; ser el mejor en cualquier cosa: todas son igual de insignificantes. No es importante haberse enamorado, pero ser un poco ingenuo no está de más. Si nunca robaste monedas haciendo mandados a tus padres, no tienes agallas para la poesía. 

El poema es la piedra en mi cauchera.

 

***

Compartan esto como un bareto comunal.

 

DESCARGAR EN PDF ‘PAPELES PARA LEER EN LA CAMA (Y LE COJA EL SUEÑO)’

PAPELES PARA LEER EN LA CAMA (DIGITAL) (←para descargar click acá)

UN POEMARIO CONTRA EL DESVELO

Se fueron los cien ejemplares de la tercera (y última, casi que no) parte de mis ‘Papeles’. Se fueron, la mayoría vendidos a borrachos (borrachas, sobre todo), algunos cambiados por cervezas y —los menos, tal vez— regalados.

Esta plaquette contiene de los últimos poemas que escribí (ya tengo la edad de Jimi Hendrix y no me he ahogado ni en mis propias babas de poeta)  y los primeritos: cuando entraba a los bares con una contraseña falsa.

Si usted lee este libro y siente como ganas de llorar, como que le arden los ojos, no es porque mis poemas sean muy buenos: es que leer en pdf es una mierda. En todo caso si llega hasta el final del libro sin haberse dormido, no se sienta estafado, acá le doy el remedio: mastúrbese (que eso es más o menos lo mismo que escribir o leer poesía) pues, como dijo el maestro Paulo Coelho, “no hay insomnio que aguante dos pajazos”.