Presentación del libro ‘Papeles Para Leer en la Cama’

“Y rimando, perdido, por las sombras fantásticas,

tensaba los cordones, como si fueran liras,

de mis zapatos rotos, junto a mi corazón”

Mi bohemia –  A. Rimbaud.

La invitación para realizar esta presentación me llegó preciso en el momento en que, releyendo unos poemas en verso de Rimbaud, comenzó a parecerme una idea áspera hacer un texto sobre ciertas conexiones entre el famoso poeta francés y mi amigo, el poeta usmeño o bogotano, no sé, Michael Benítez.

Espero, antes de abordar los 3 puntos desglosados de manera totalmente arbitraria y desordenada, que puedan disfrutar tanto como yo de los poemas que Michael escribió. Y con esto quiero advertir que esto no tendrá el rigor académico que se espera. El amor que siento por mi amigo haría imposible esa despreciable frialdad que buscan los investigadores “más objetivos”. Quiero decir también con esto que todo comentario sobre la poesía debe ser comprendido, mas no vigilado, como harían los más puristas, mamertos o no. Entonces ahí voy:

1. La poesía de Rimbaud, como la de Michael, es joven. Sí, joven. Se debe comenzar por el lugar común. Pero entendiendo lo joven como una mezcla casi fenomenológica entre recocha, rebeldía y amor. Es decir: entre furor, irresponsabilidad, amor y humor. Es decir: un yo que le da calvazos a la muerte en las izadas de bandera; es decir un yo que tensa los cordones de unos zapatos rotos, junto a su corazón.

1.1. En el poema “Mi bohemia”: el sueño, la soledad, la “vulgaridad” del poeta (un amigo diría: “un poeta casual”), la poderosa capacidad de escuchar a las estrellas, los cordones de unos zapatos rotos son un instrumento lírico que el poeta toca junto a su corazón en el acto desesperado de sostenerse. Concluyo, entonces: amarrarse los zapatos es acompañar el canto del poeta. Ahora, ¿díganme si esto mismo no lo sabe Michael? Es muy insensato decir que Michael es una suerte de Rimbaud rolo, o algo así. Lo que quiero decir es que los poemas de Michael hacen parte de esa selección de poesía donde lo más cotidiano, lo más “vulgar”, lo más casual (diría un amigo), se convierte en experiencia poética.

1.1.1. Me pregunto: ¿los que leen a Michael y sólo leen “irreverencias”, “groserías”, realmente han sabido leer a Rimbaud?

1.2. En el poema Refina-miento Michael ha escrito sobre un personaje que fuma en pipa y pienso que es una broma y al mismo tiempo una rara descripción de los niños precoces, entre ellos a un dios, cruel e insensato, vuelta de un dios católico que ahora es sólo imaginario y que también podríamos llamar como Arthur Rimbaud.

2. Pienso que el libro se llama Papeles Para Leer en la Cama porque sólo en la cama somos un poco más coherentes. Acostados, jalando el sueño desde las cobijas, el mundo se armoniza con nuestra pesada gana de acabar el día. El gran engaño, porque siempre hay un engaño en la lucidez del sueño, tan parecida a la del guayabo, es que nada se arregla. Dormir no es dar tregua al tiempo sino silenciar los movimientos. La cama se ha convertido en un sepulcro neoliberal.

2.1. Leer en la cama es, por tanto, un acto de rebeldía. La gente ahora confía mucho en el yoga y en todas esas maricadas new age que, quieran o no, son las respuestas desesperadas a una lectura profunda y desconfiada de Nietzsche. Estos son, repito, signos de desesperación profunda e inconsciente de la que todos hacemos parte. Lo mismo sucede con la Astrología, con la búsqueda de la verdad en la imagen de la Paccha Mamma. Esas cosas sólo pueden terminar por dibujar la propia silueta de uno, como lo hace un espejo, y uno ahí, desesperado. Leer es trágico, nunca un acto de reordenamiento. Leer es, ante todo, la posibilidad de caer en cuenta de que si no movemos el culo es una güevonada seguirse quejando. No me refiero sólo a la poesía conservadora a la que Michael, queriendo o no, responde, como lo hizo también Rimbaud a esa poesía neurótica parnasiana, conservadora, inmóvil. La poesía de Michael como la de Rimbaud es el culo andando por el mundo.

2.2. Tengo que hablar de los otros Papeles, no importa si digo algo que es mentira. El baño: imagen de descanso, acabar de cagar y decir “no sólo el que se muere descansa”. El bus: imagen de movilidad engañosa, claro, obvio; decir algo como “todos los carros son buses”, o decir algo como “el bus va siempre de Bogotá a Bogotá”. La cama: imagen de abandono, casi dormido, cogido por el sueño; decir “mi lengua no sabe de palabras”, y dicho esto bostezar.

3. En la cama podrá decirse una cosa: es más difícil mentir. El mundo, por fuera de ella, tiene más maquinitas, más plataformas que nos hacen fácil mentir. Hablo de deshonestidad y en el fondo, también, de honor. Las casas llenas de gatos donde precisamente hay una cámara y esa cámara conectada al computador y el computador conectado a Internet y en el Internet el perfil donde la foto del poeta rodeado de gatos habilita la mentira. Hablo de la ridiculez de naturalizar ciertos comportamientos que se creen fundamentales den el poeta; hablo de ese afán ciego e hijueputa de obligar a los poetas a ser igualitos entre sí. Michael sabe que el poeta es susceptible de accionar esa cadena de máquinas, es susceptible de enamorarse del mito, porque en el fondo lo que hace un poeta es similar: el diente en perla, los corazones de la carnicería en amor, y luego las vitrinas. La diferencia es que el poema está indeterminado, tirado hacia el lector como un gato.

3.1. Por eso la cercanía con la infancia, con los niños. Michael escribe en un prólogo a un libro de una niña poeta que los poetas son niños. Algo así. Perdonen la inexactitud. Los niños tienen mala memoria. Por eso llenan los huecos con fantasmas y deseos. El silencio que encuentra expresión en el poema, y el poema es “la quinta pata del gato”.

3.1.1. Por eso el horror ante la decapitación intelectual de los niños en los colegios. Una imagen de castración: el niño sin cabeza, sin deseo. La poesía de castrati, fría, inhumana, perfecta, ideal, es para neuróticos y dictadores. La poesía de los niños rebeldes es para todos, como a todo el mundo le cabe una matada en el culo o un abrazo. En especial a los neuróticos y a los dictadores.

3.1.1.1. Por eso la cama es plataforma honesta. Solo o acompañado se debe ser sigiloso, incluso en los movimientos más bruscos se debe ser sigiloso. En la cama no hay perfección a pesar de que pueda encontrarse exactitud. Pasamos más tiempo de la vida durmiendo que andando por ahí, accionados por la vigilia. La cama es otra imagen de la vida que nos negamos a afrontar. Leer en la cama es un acto paradójicamente revolucionario. Es trágico. Así la cama deja de ser ataúd, como el bus deja de ser sangre seca como el baño deja de ser infértil.

Por José Rengifo

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Foto: José Rengifo en el lanzamiento de Papeles Para Leer en la Cama de Michael Benítez Ortiz

 

***

Acá una pequeña selección de estos Papeles Para Leer en la Cama:

 

ÁRBOLES DE HIELO

 Al niño que habla

I

Siempre me gustaron

los Súper Campeones

los veía todos los sábados

a las tres de la tarde

en el televisor de la casa

el único que había en toda la vereda

 

Era muy chévere:

sudando nos sentábamos

después del partido

mis primos, mis vecinos y el balón

(pues sabíamos que él también era nuestro amigo)

 

Un día, cuando llegamos de jugar

ni mi mamá ni mi papá estaban en la casa

y del televisor surgió una lluvia de moscas

que nos cubrió los rostros

 

No sabíamos qué pasaba:

el cielo se puso rojo

y de las nubes surgieron burbujas de sangre

que explotaron en nuestros ojos

 

De la calle un ruido negro

—y no me digan que no llore—

subía el telón

y dejaba ver la noche:

ellos también jugaban

a los Súper Campeones

y el balón    —su amigo

era la cabeza

de mi padre.

 

II

En el colegio

todos nos la llevábamos muy bien

a pesar de que el gordo

el más grande de todos

era un poquito alzado

 

A veces no nos gustaba estar con él

y en parte se lo merecía

porque nos hacía bataneo

cuando jugábamos con canicas

y le pegaba a los más pequeños

Pero en el fondo lo queríamos mucho

por eso nos dolió tanto

cuando su mamá nos dijo

que se lo habían llevado para el monte

la tarde en que dios olvidó

que también había sido niño.

 

III

Ahora vivimos en Bogotá

y para el que no sabe cómo es

se la voy a presentar:

Bogotá es una ciudad muy fría

pero no me refiero al clima

porque —y no me vayan a decir que es bobo—

para eso hace tiempo se inventaron

la ropa gruesa

y las cobijas:

Bogotá es fría

porque la gente tiene un gran cementerio

en su corazón.

 

LA DECADENCIA DEL SILENCIO

 

Mis sueños cuelgan en los postes de luz

al lado de cometas olvidadas en el tiempo.

 

Esto de no llamar las cosas por su nombre,

que la desnudez no sea quitarse el cuerpo

como una idea fija tatuada a la sombra.

 

Entrar en la poesía es meterse

por la calle más peligrosa del barrio

y el poeta, por paranoico, en todas ve

a la muerte fumando sentada en el piso.

 

Donde se nombre el vacío

ahí está mi cuerpo

—miedo parqueado en la mitad de la noche—.

 

La quinta pata del gato

es el poema.

 

DE LIBRERÍA

I

Sin miedo a ahogarme en fuego

En un vaso de arena

Visito este museo

De palabras fósiles

Esperando que el teléfono con tufo

Sacuda mi pesadilla

 

II

Los poetas hacen perlas

Con dientes podridos

Amor con corazones

De carnicería

Libertad con alas

De pájaros enjaulados

Y luego lo exhiben todo

En las vitrinas

 

III

Burdel hipócrita

Donde las putas

Siempre quieren apagar la luz

Porque tienen los versos

De silicona

 

SIN VER LA CARA A NADIE

 

El asfalto ladra

Se quita de la espalda los carros

Que hacen fila

En los semáforos.

Las ambulancias,

Como mujeres embarazadas,

Se cuelan haciendo escándalo.

El policía les toma fotos a los turistas.

Una anciana fuma nubes grises acostada en el pasto.

Hormigas obreras sudan gasolina

Tratando de tocar el cielo

Y la gasolina tan cara

Dice un periódico en un charco.

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Presentación del libro ‘Cumpleaños del Tiempo´ de María de las Estrellas

 “Ser el niño poeta

es tomar el mundo de la mano

y reemplazar su centro natural”

E.Z.

Podría comenzar comentando que todos los poetas son niños. O que todos los niños ven el mundo a través de la poesía. O que los poetas se resisten, en el refugio del poema, a dejar de ser niños. O que, en todo caso, los poetas tienen en cierta medida una mirada infantil de la realidad —que no es lo mismo que infantilizada— pues se relacionan con el universo con asombro y misterio…

Pero empiezo diciendo que cuando uno conoce un poeta —a través de su obra— es como si conociera un amigo. Sobre todo si éste ya está muerto. Los poetas vivos suelen ser soberbios y estar acostumbrados a la adulación. María de las Estrellas es, tal vez, mi amiga más amiga y también la más silenciosa. En todas mis vidas, o sea en ésta misma repetida, no conoceré otra con inquietudes tan parecidas a las mías; con un desprecio tan amoroso al “sistema”, que aprendimos a quemar con el briquette gastado de la poesía.

El tiempo retrocede y los cigarrillos comienzan a encenderse de nuevo, los amigos muertos abren los ojos; sonríen: la niñez ingenua, con sus canciones, vuelve a alumbrar el planeta belicoso. El cuerpo es ya un traje suficiente para ocultar la desnudez. El amor es moneda falsa en los bolsillos de los títeres. Conocemos el mundo en la tienda de la esquina haciendo mandados (pedimos fiado hasta el pasaporte). Los astros cantan en el cielo sin ser estrellas de rock. Se muere uno un poquito con cada muerto que ignoramos. Le ponemos máscara a la realidad y los otros la llaman poesía. Volvemos al futuro sobre ríos de sombras (y de sobras). Se cansa uno del poema y se lo deja al mundo, acostumbrado a comer hasta mierda, ¡peor para él!

Como ven, María de las Estrellas sigue en silencio. Y yo no me callo. Le grito a su cielo de hongos, lápices y cajitas musicales. Balbuceo para que, entre palabra y palabra, la encuentren a ella.

Michael Benítez Ortiz

 

 

Cometas y otros animales voladores

 

¡Tan! ¡Tan! ¡Tan! Salta la piedra-grillo, haciendo un tresillo, sobre las tejas de lata: me despierta. Mis amigos deben de estar reunidos ya afuera de mi casa. Me paro con el pie izquierdo y voy al lavadero a quitarme la noche y las babas de la cara; me pongo mis tenis blancos recién lavados y salgo a la calle.

El día tiene una luz acre y rojiza, la mañana está vestida de pantaloneta. Nos saludamos como siempre: chocando las manos, bailando un poco —desperezándonos— y fumando cigarrillos imaginarios que tiramos al suelo y pisamos como matándole un piojo al mundo.

¿Cómo lo trato la noche? ¿Sí lo dejaron dormir los mosquitos? ¿Sí supo que anoche le dieron piso a Scary?…

Tenemos planeado para hoy ir a La Loma, arriba de mi casa, a atrapar algunos animales y jugar con ellos, porque por acá no hay mucho que hacer. Subimos caminando, lento, nos miramos, bromeamos con la muerte de Scary. Él es un muerto, a pesar de tantos en Colombia, singular: lo habían intentado matar cinco veces, se salvó tres y las otras dos supuestamente lo habían matado: fuimos todos al entierro las dos veces y después lo volvimos a ver en la calle como si nada, con la cara desfigurada pero como si nada, en silla de ruedas pero como si nada, convertido en cristiano pero como si nada…

El cielo está hermoso: azul profundo, nubes blancas soñadoras, y el sol no tiene camisa de fuerza: se desplaza por el horizonte libremente. Se puede respirar de forma tranquila… ¡ojo pisa mierda!… el aire que nace de los pulmones de los grandes pinos que escalamos. Se escucha con claridad el coqueteo de los copetones amanecidos que vuelan encima de nosotros y hacen el amor arropados por la lluvia que comienza a refrescarnos suavemente.

En la cima de la primera montaña, donde comienza otra, hay una pequeña laguna donde existe todo un mundo en miniatura: sapos de todos los colores del arcoíris, peces nadando como si siempre fueran vacaciones, lombrices ancestrales, lagartijas risueñas, pequeñas culebras… y las moscas que no faltan.

Comienza la persecución. Elegimos como objetivo una lagartija y nos enfocamos en ella. Corremos pisando flores amarillas y ellas parecen enojarse porque nos mandan sus abejas, que comienzan su lucha instintiva contra nosotros. Nos pican todo: los kamikazes bombardean nuestros cuerpos sucios, con sus aguijones que hinchan la piel con la venganza.

Cuando capturamos la lagartija, la metemos en un tarrito de Mayonesa Fruco limpio y emprendemos nuestro camino, de nuevo, abajo.

Todas las familias que viven por aquí son de origen campesino y tuvieron que dejar sus tierras porque un día fueron a su casa unos hombres vestidos como militares y les dijeron que si no desocupaban sus finquitas en ese momento ellos desocupaban sus fusilitos en medio segundo y no hubo de otra.

Nuestros vecinos, cuando nos vieron bajando con nuestro nuevo juguete, nos dijeron que si no liberábamos rápido la lagartija se nos pelarían las manos y tendríamos que aprender a escribir, a comer, y a limpiarnos el culo con los puros huesitos. Nosotros creímos lo que nos dijeron porque a veces veíamos cómo aprendían del destino rezando con candela.

Nos devolvimos, entonces, rápido a La Loma. Por el camino íbamos comiendo del piso manzanitas y esas horribles moras borracheras. A esta hora ya se comienzan a ver varias cometas colgadas en el cielo: ¡Es agosto! Uno de los mejores meses del año para nosotros, mes donde la luz se corta las venas y cada cinco minutos muere y resucita; mes parado de cabeza donde las estrellas se pueden ver también de día pogueando en el cielo. Al liberar la lagartija ésta nos dijo gracias y nos dejó como agradecimiento un pedazo de su cola.

— Este año tenemos que robarnos más cometas que el año pasado…—comenta mi amigo Bala.

— Sí —dice Taladro, mientras amarra a un extremo de un pedazo de pita una piedra—, por eso tengo un nuevo plan: cuando haya una cometa volando cerca de nosotros, lanzamos esta piedra al aire para que se enrede con la pita, la bajamos y ¡los que corren!

Así lo hicimos. Pero no fue nada fácil: el volador no era nada inocente. Atrapamos el pedazo de pita y no teníamos cómo romperla, ¿quién tiene patecabra? Nadie, hágale con los dientes, mire esa piedra. El hombre era grande y tenía cara de recién salido del ejercito los héroes en Colombia sí existen, detrás de él venía corriendo un niño pequeño, más que nosotros, y parecía no saber que las medallas que había recibido su padre estaban fundidas y confundidas con sangre fratricida. Nos van a coger. Nos tira piedra el hijueputa que piensa que aún está en la guerra y juega con nosotros a las granadas. Nos perdimos porque el niño detrás del soldadito se cayó.

Era un chulo, chulos son los que acechan desde nuestro cielo.

 

Pat Rocha--Guardian Angel
                                                     Obra: Pat Rocha – Guardian Angel

La historia muda de RéquieM

 

RéquieM fue una banda de heavy metal madrileña —pero no del Madrid de Obús o Barón Rojo, sino del de Colombia, la patria de los muertos— activa entre finales de los noventas y principios del dos mil; escasamente conocida en la escena rockera del país.

Su único trabajo se titula Historia muda, grabado en 1999, álbum que nunca fue prensado en ningún formato, pero que fue distribuido regularmente de forma pirata. Diez canciones donde el rock and roll y la poesía se mezclan despedazando umbrales y desvaneciendo fronteras estéticas. En sus composiciones, escritas en su mayoría bajo el método de la escritura automática, y con influencia de, entre otras obras literarias, La náusea y Los cantos de Maldoror, la banda aborda hondamente —desde el subconsciente— el tema de la memoria, problematizando el acto de recordar y aludiendo al pasado como una carga que hay que silenciar.

En Historia muda, la libertad habita entre la elección de la soledad y el ser gregario. Hay, por eso, un desgarrado retorno al individuo, en contraposición a la domesticación del consumo: al bienestar efímero; falso. Historia muda nos narra a través de un réquiem, compuesto de silencios.

 

***

Historia Muda

Tras mis manos heridas puedo ver

estrangularse todo el miedo

que he tenido al no recordar

pasados ebrios del tiempo

Las almas de mis lágrimas soñaron

Verterse en máscaras de miseria

Dejando huellas inocentes

con frías marcas de asombro

 

No encontraré

días de luz en mis bolsillos

y veré mi sombra muerta en la pared

 

He visto ejércitos de hombres sin luz

tratando de abrazar sus sombras

que se azotan contra las paredes

dejando grietas que yacerán

 

Encandilando los días de luz

Partiendo piedras con sus manos

Sus palabras llegaron hasta mí

Dejando sólo historias mudas.

 

Dioses de hielo

Después de tanto tiempo

hoy vuelvo a levantarme

entre colores ausentes de color

Vi los días de fuego

con tormentas de héroes

Hoy he abierto mis ojos para poder ver

 

Cómo caen fragmentos

de los dioses de hielo

Escucho gritos de ultratumba

de las víctimas

 

Fue una pobre confusión

del planeta en su final

No hubo más para crear

Me suicidé en un sueño

Dormí por muchos años

El cielo me ha tocado y vuelvo a despertar.

 

Cuando este mundo se cayó

Cuando este mundo se cayó

Cayeron los hombres

Cayeron los dioses

Fueron sepultados en el universo

entre tumbas invisibles

 

Cuando este mundo se cayó

Cayeron los sentimientos humanos

Cayeron todos sus sueños

Sus pesadillas se hicieron posibles

 

Fue cuando el mundo se arrepintió

de ver su propia creación

La  muerte vino y los arrastró

a lo más profundo

de su interior

 

Su cielo azul se derrumbó

Los liberó de su prisión

y destruyó a los que nunca fueron

capaces de vencer sus miedos

 

Estaban lejos de alcanzar

un planeta, eternidad,

Fue un lugar que siempre soñaron

Un mundo que soportara sus vicios

 

Rompió el silencio al despertar

Su furia en él se hizo notar

Él quiso estar en soledad

Cayó con el silencio

y su libertad.

 

 

Domesticados

 

El día es un policía

arruina la fiesta

se lleva a mis amigos indocumentados

 

Los poetas no tienen carné

No se bañan a las malas

ni se disfrazan para ir al trabajo

Ven el mundo por debajo de los tacones

Perdieron quinto y varios séptimos en el colegio

pero conservaron la inocencia.

 

Masco el mundo como un chicle viejo

Mascota de la noche canela.

 

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Michael Benítez, un poeta que no conoce nadie

¿Es la poesía necesariamente molesta, transgresora? –A las moscas les pica la luz, a las lagartijas las calienta. La Poesía es psilocibina ardiente. Cantar Sympathy for the Devil a la luz de la luna más hiena. Exactamente como dijera el poeta eléctrico Michel Bulteau: “Arrodillarse en la boca crispada de las hadas”.

Mario Santiago Papasquiaro

 

Para algunos la poesía ha muerto. El soneto, el verso tejido bajo el compás de la lírica fue reemplazado por la oración libre de los beats norteamericanos, los nadaístas colombianos, los malditos franceses y hasta los infrarealistas mexicanos. En Bogotá, sin importar eso, un grupo de personajes se reúne a echar poesía, a escribirla, y lo más importante de todo, a vivirla.

Desde una visión propia, cimentada en el rock, el alcohol y un poco de calle y cigarros, Michael Benítez, un poeta que no conoce nadie, o quien no quiere que lo conozcan, escribe y reinventa, se expresa y hace uso de esa libertad, para versar, sea para bien o para mal, en una ciudad cuna de José Asunción Silva alias el suicida y llena actualmente de rap conciencia.

Jorge Llanos: Para los que no lo conocen ¿Quién es Michael Benítez Ortiz?

Michael Benítez: Michael Benítez Ortiz, era un ladroncito al que el rock y la poesía lo salvaron de una puñalada… y que ahora no sabe qué es peor: si ser poeta o ser ñero.

J.LL: ¿Por qué escribir poesía en este tiempo?

M.B: Pienso que, quizá, no sea necesario escribirla: basta con vivir el poema; debe ser la necesidad de comunicarse, como un bebé que llora después de que se cagó.

J.LL: ¿Cómo fue el proceso de creación de “Papeles para leer en el retrete”?

M.B: Lo escribí durante, por lo menos, cuatro años, es un libro anecdótico: puedo decir que detrás de cada poema hay una pequeña historia que no le interesa a nadie, pero la gente es muy chismosa, ustedes saben.

J.LL: ¿Hay una influencia en sus textos que evoca a escritores del pasado? Por decirle brevemente ¿Cuál fue su mayor contaminante?

M.B: Sí, necesariamente, existe influencia de otros escritores, aunque mi mayor contaminante —me gusta esa palabra— es la vida misma.

J.LL: ¿Cómo fue el proceso de publicación con la editorial “Ediciones con Tinta Ebria”?

MB: La mayoría de los poemas del libro Papeles para leer en el retrete, antes de publicarse como tal, ya estaban rotando en otras revistas y libros. Fue cuestión de hacer la selección, una amiga ilustró la portada y otra realizó la corrección de estilo… después me senté frente al computador a diagramar con un amigo y una botella de Old John: ahí nació Papeles… y Ediciones con Tinta Ebria.

J.LL: ¿Fue posible extender  su obra  poética hasta otros países?

M.B: Sí, Papeles para leer en el retrete fue reeditado recientemente en Chile, y mi libro de cuentos sólo ha sido publicado en la Argentina.

J.LL: ¿Es Colombia una buena “patria” con sus poetas, o los deja al olvido y salvación de sus propios esfuerzos?

M.B: No estoy seguro si sé a qué se refieren con “buena patria”, pero creo no; en Colombia existe en la literatura, como en todo lo demás,  rosca: los concursos de poesía se los ganan los amigos de los jurados, las antologías de poesía joven las hacen con escritores de 40 años, las “grandes editoriales” le publican al “escritor reconocido”… y al hijo. Pero eso, esencialmente, creo que no afecta al poeta… o, por lo menos, no a la poesía.

J.LL: ¿Cuál considera que es el mayor poeta vivo colombiano?

M.B: Alguno de mis amigos.

J.LL: En una oración ¿cómo definiría su propio trabajo?

M.B: Entre palabra y palabra habita el silencio que escribe el poema.

 

2015

 

Michael Benítez, un poeta que no conoce nadie

 

 

Entrevista Claroscuro

La poesía es respirar desmesuradamente: “Yo respiro, pese a todo, respiro”

No hay nada más entre el cielo y el abismo que un montón de pájaros hambrientos picoteando los huesos del poeta, arrancando el último jirón de carne y de palabra.

Sergio Antonio Chiappe Riaño

Bienvenido Michael Benítez Ortiz a las páginas de Claroscuro.

*¿Qué representa la vida en tu cotidianidad?

No vivo la poesía por fuera de la cotidianidad; en los libros. Con Henry Miller digo: ” Lo que no está en plena calle es falso, inventado, es decir, literatura”

*¿Qué representa la vida en tu poesía?

Son la misma cosa.

*¿Cómo te imaginas la vida sin poesía?

Debe ser más feliz y más aburrida.

*Los encuentros poéticos, las lecturas en voz alta, los conversatorios, los talleres de poesía, la propagación de poetas en las redes virtuales. Todos estos elementos ¿Qué le suman y qué le restan a la poesía?

Esas cosas son independientes a la poesía. Quizá la poesía está en todas partes menos allí.

*¿Qué palabras conforman la columna vertebral de tu obra poética?

En ese sentido soy analfabeta. Soy bilingüe porque conozco el silencio y el idioma de los árboles.

*¿Cómo describes tu poesía?

Es mejor que la lean y me la describan ustedes porque yo no entiendo nada.

*¿Si no fuera la poesía el lenguaje elegido, la manera de estar en el mundo; cuál sería entonces?

El Rock and Roll.

*¿Qué lecturas o qué poetas recomiendas?

A mis amigos.

*¿Por qué creer en la poesía?

Porque no me gusta casi nada. Lo casi es por la soledad. Me gusta la soledad… y la poesía que es mi paracaídas para tirarme en su abismo.

 

Noviembre/2016

 

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