Entrevista Claroscuro

La poesía es respirar desmesuradamente: “Yo respiro, pese a todo, respiro”

No hay nada más entre el cielo y el abismo que un montón de pájaros hambrientos picoteando los huesos del poeta, arrancando el último jirón de carne y de palabra.

Sergio Antonio Chiappe Riaño

Bienvenido Michael Benítez Ortiz a las páginas de Claroscuro.

*¿Qué representa la vida en tu cotidianidad?

No vivo la poesía por fuera de la cotidianidad; en los libros. Con Henry Miller digo: ” Lo que no está en plena calle es falso, inventado, es decir, literatura”

*¿Qué representa la vida en tu poesía?

Son la misma cosa.

*¿Cómo te imaginas la vida sin poesía?

Debe ser más feliz y más aburrida.

*Los encuentros poéticos, las lecturas en voz alta, los conversatorios, los talleres de poesía, la propagación de poetas en las redes virtuales. Todos estos elementos ¿Qué le suman y qué le restan a la poesía?

Esas cosas son independientes a la poesía. Quizá la poesía está en todas partes menos allí.

*¿Qué palabras conforman la columna vertebral de tu obra poética?

En ese sentido soy analfabeta. Soy bilingüe porque conozco el silencio y el idioma de los árboles.

*¿Cómo describes tu poesía?

Es mejor que la lean y me la describan ustedes porque yo no entiendo nada.

*¿Si no fuera la poesía el lenguaje elegido, la manera de estar en el mundo; cuál sería entonces?

El Rock and Roll.

*¿Qué lecturas o qué poetas recomiendas?

A mis amigos.

*¿Por qué creer en la poesía?

Porque no me gusta casi nada. Lo casi es por la soledad. Me gusta la soledad… y la poesía que es mi paracaídas para tirarme en su abismo.

 

Noviembre/2016

 

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Ser poeta, un título que se gana de gratis

 

Andrés R.W. lanza su cuadernillo Poemario II, una plaqueta-demo, con la que rompe un silencio de toda una vida y comienza a abrirse camino en el tímido pogo (que parece al que hacían al ritmo de Maná en el colegio) de la poesía colombiana. Se intuye que es un trabajo en proceso —como todos— del que puede surgir un libro más completo, un verdadero long play para romperse la jeta.

En Poemario II, los personajes son seres anónimos, como “el ñerito que lo acompañó a sacar las copias” y “la perrita Kena”, a quienes está dedicada la obra. Se escribe como se habla, se salta la norma (hasta la ortográfica) porque es preferible la mala ortografía a tener los versos de silicona.

Porque escribir es una de las formas de escapar de la locura cotidiana y su mordida inoxidable; y para el poeta, la única. Está el abandono de la familia y la irregularidad de los amigos: sólo la noche te adopta en sus calles y te hace suyo. Se llega a la epifanía vía alcohólica. Se exaltan los marginales pues todos tienen algo en común: la mala suerte de la poesía. Los sueños se guardan en bolsillos sin fondo…

Pero, sobre todo, se tiene algo muy claro: la literatura es un paracaídas roto contra el olvido.

 

***

Nos dedicamos al improductivo oficio de apreciar las deposiciones que trae la vida

Con un desmesurado placer

Somos carne de cañón y con nosotros se mide lo miserable del mundo

¿Quién más que nosotros

Puede gustar de cometer incesto y pedofilia a la vez?

De pasar noches enteras cantándole a la botella sin gastar un solo peso

De amanecer como los dioses, que habitan debajo de los puentes

Mendigando un pan, unos pesos o su compañía.

 

¿Quiénes más perdidos en este mundo que nosotros?

Si hasta los perros vagabundos encuentran un hogar

Si hasta la mente más corrompida fue elegida por voto popular

Y si el humano más atroz se rige como un dios en este templo.

 

Nuestra vida no vale nada

Y como la nada no tendremos bando

Si los soviéticos nos hubieran encontrado en esta noche

Seríamos parte del gulag

Y si hubiéramos tenido la fortuna de caer

En los campos concentración seríamos jabones

O hermosas lámparas

Adornando la oscuridad y eso sería mucho mejor que creerse poeta

De todas formas no queríamos ser poetas

De todas formas la vida nos condenó a poesía

De todas formas no existe nada más patético y miserable

Que creerse poeta.

 

Para más del autor en: https://ddsorden.blogspot.com.co/

 

 

Los impostores de Rock al Parque

 

Se cancela el show de Gillman, por razones políticas, en Rock al Parque, situación que indigna a muchos de los rockeros colombianos. No debería indignar a nadie más. Si un chavista lo hace, es por circunstancias ajenas a su música. Si un antichavista se muestra satisfecho, también lo hace desde una posición externa al arte. Dicotomías simplistas, de amigo-enemigo, no tienen espacio en el Rock and Roll.

            No se trata, como creen muchos, de que Rock al Parque sea un escenario apolítico que dé cabida a todas las propuestas estéticas dentro del rock. Eso se obvia. Porque en el ser humano —de Aristóteles a Foucault, y antes y después— no hay nada apolítico. Lo esencial es hacer una diferencia, una separación, entre el autor y su obra. Cosa que tienen clara los rockeros pero, parece que no, algunos chavistas y antichavistas.

En Colombia nos hemos acostumbrado al discurso del odio, de la creación de un enemigo, porque ha sido sumamente práctico en la política. Todos caen. Pero el rockero —sin ser un abstraído, sino por el contrario, por tener sus botas en la realidad— no se deja engañar de estos impostores.

***

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                                                                      Gillman y Elkin Ramírez

La inútil

 

Te busco

bajo desiertos de sombras

La noche habita entre los dos

cuando los relojes se ahorcan en el tiempo

Esos besos sabor a chicle

son la raíz cuadrada del silencio

 

Te busco

en los espejos, los charcos, los buses

en la palma de mi mano

a la salida de colegio

Te busco inútilmente

Inútil

poesía.

la inútil
                                                                         Obra: Remedios Varo

Poema escrito en un cuaderno ferrocarril de 100 hojas para pedirle el cuadre a Paula

 

Coge bien la noche fermentada, aprieta bien la mano para que no se te escape. La noche es una pequeña ave que se le come el hígado al mundo cada vez que los relojes desocupan de basura sus billeteras. Tu olor es una jaula. Sacaste corriendo las arañas de mi diploma de bachiller. Qué hacemos si es mil-novecientos-noventa-y-algo y todavía no sé cómo embriagarme. Soy un niño al que apenas le alcanzan las monedas para comprarte un bon bon bum y pedirte un poquito para buscar ahí tu esencia y darme cuenta que no sabe a nada, pero igual sonrío.

Se olvida uno de escribir porque el cuerpo es frágil y se quiebra degollando sombras con la cuchilla de un tajalápiz metálico. Soy tan mitómano que terminé de poeta y aunque no me vaya a suicidar, le robo un poquito de oxígeno a la vida para escribirte esto, que es mucho peor.

No sé si te estoy entregando una piscina de babas y sangre para ensuciarte un poquito, tal vez, oh paula, debería regalarte un afiche de piolín o una chocolatina y decirle a alguien que te lo entregue por mí. O volver todas mis uñas silencio o fuego.

Quizá es pedirle mucho a un cadáver. Pero no soy yo el que canta, sino que el amor lo hace saltar a uno al otro lado, y se mira para abajo con miedo, pero al fin y al cabo, tranquilo porque uno se convierte en caída: una bala perdida en picada sobre la ciudad.

Por eso se dice que la poesía nunca sirvió para nada.

 

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Las cicatrices de la noche

Para Cristian Jhulian Callejas

En memoria

 

Nos emborrachábamos y nos orinábamos en la vida

—En la nuestra—

Con la humildad de los cigarrillos de cincuenta

Nadie comprendió conmigo tan hondo

lo ridículos que se ven esos poetas

en las fotos con sus gatos

Me decía: “Usted es un poeta piojoso

por eso es el único que me cae bien”

 

La noche tenía cicatrices en su rostro

y nos escupía monedas para la vaca

que metíamos en nuestros bolsillos rotos

 

Yo agacho la mirada y agarro por el camino más largo

si veo la muerte

bailando desnuda

en cualquier esquina

 

El recuerdo derrumba las calles

Hay un terremoto con epicentro en mi corazón

Créeme

Yo dejé de creer en Dios cuando comencé a creer en mis amigos

Por eso hoy me siento en la orilla de la soledad

y te traigo a mí

para que me enseñes a volar

ya que nunca aprendí a montar cicla.