Ladridos III

 

***

Son esclavos:

tienen millones de grilletes

en el número de cédula

***

El gusano murió envenenado

después de comerse el corazón

del poeta muerto

 

***

El amor es un árbitro comprado

con una cajita de puntillas

que sacamos   de la garganta

 

***

A Nietzsche sin camisa

lo sacan borracho de una cantina

Comienza a gritar:

¡Qué viva el eterno retorno!

 

***

Hasta dónde caeremos

pues no es la muerte lo que está en el fondo

sino

Otro abismo, otro abismo, otro abismo

 

***

Y cuando uno se va y no llega:

Hace de la oscuridad toda su sombra

 

***

Todos son fotocopias

De la misma hoja

en blanco.

 

***

Como en una chatarrería

El poeta recicla los signos

del silencio

 

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                                                   El triunfo de Baco – Velázquez

 

Ladridos III

DESCARGAR PAPELES PARA LEER EN EL RETRETE (PDF)

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Después de vendidos quinientos ejemplares de Papeles para leer en el retrete, en casi dos años, y haber gastado todo en Old John, me siento un enguayabado Best Seller de las cantinas bogotanas. Por eso, este Illicium verum de la poesía colombiana, quiere agradecer a toda la gente que se encartó con el libro y a la que no.

Les dejo este pequeño poemario para que lo descarguen, lo lean, lo compartan, lo pirateen… para que hagan lo que quieran. El único problema es que si no les gusta no podrá probar las mieles del fuego ni ser utilizado en caso de que se les acabe el papel higiénico: el verdadero destino de un libro de poesía.

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                                 Ilustración por: Natalia Leal
DESCARGAR PAPELES PARA LEER EN EL RETRETE (PDF)

La rabia… de Javier Moyano

 

Mis amigos nunca me han pagado para que escriba sobre ellos —o sus obras: espejos sucios—, deberían más bien pegarme un botellazo para que me calle y no los haga quedar mal. Pienso en Moyano como un escritor de unos 27 años o que, en todo caso, me lleva unos 10 años (teniendo en cuenta que yo me creo de 17). Los poemas de La rabia – De sombras y de abismo son bombas artesanales hechas con las papas del almuerzo, ácido sulfúrico para desfigurarle la cara al poder —visto éste no como un ente abstracto sino como una fuerza institucional concreta que fastidia, como una roca en el zapato (no confundir la Roca con el poeta paisa, pues ese viejito no molesta a nadie)—, y que no temen a estar en pelota, aunque haya que poner en evidencia los calzoncillos cagados.

Colombia es un país donde se ve, por todo lado, profesores universitarios poetas, ingenieros poetas, policías poetas, carniceros poetas, políticos poetas… y hasta poetas poetas; pero donde —también— es más fácil que lo maten a uno, en cualquier esquina, a encontrarse con la poesía. Con Javier Moyano no se puede redundar en eso del “desencanto” o la “rebeldía”, en esas güevonadas que dicen los mismos que compran camisetas del Che Guevara  por Mercado Libre. No. Después de 10 o 15 años de constantes resacas uno no puede ser el mismo: ya existe la lucidez de llamar las cosas por su nombre. La poesía colombiana institucionalizada ha hecho del eufemismo una herramienta retórica. Moyano, al contrario, inventa su camino, se lo cree, tiene humor rabioso, es el ñero que roba y, tras del hecho, apuñala cagado de la risa, pues no se trata de ser valiente sino de saber cuándo salir corriendo. Entonces, los dejo con él… y ojo pierden la decencia… ¡y los celulares!

***

MY WAY

 

Tal vez algún día

me gane la lotería

con el dinero obtenido compraré:

 

una gran mansión donde me pierda,

tendrá una gran piscina llena de cerveza,

una limusina,

unas cuantas rubias sin sesos pero con grandes senos,

drogas y vinos finos,

un jet para ir a cagar a París,

un reproductor de música que truene hasta la luna,

le pagaré a cincuenta desgraciados que no hayan ganado la lotería

para que llenen mi panza y mi nariz,

compraré un misil a los gringos, otro a los soviéticos,

mandaré a vivir a mis parientes a Australia y los olvidaré,

también se me antoja comprar algunas joyas de Colombia o de África,

me haré a una revista o un periódico,

haré que los cerdos «periodistas» que trabajen para mí erijan de mi figura un mito,

le pagaré a gente para que diga que soy genial,

agrandaré mi pene,

me operaré los labios y me broncearé artificialmente,

abriré una whiskería rock,

seré estrella de rock,

capitularé con mi madre,

aseguraré mi ombligo,

contrataré médicos para no envejecer

preferiblemente a los que trabajaron con el rey del pop.

Tal vez algún día, seré yo.

 

Pero mientras tanto evitaré comprar boletos de loterías

y disfrutaré de los Buenos aires a tu lado.

 

Yes, it was my way.

 

hago gestos cuando me tomo un aguardiente,

 

no sé de carros

no sé jugar billar

me tiene sin cuidado el maldito futbol

no tengo bajo mi colchón una Playboy

no me interesan las tetas o culos de mentiras (mentiras)

no le veo ningún problema a compartir un paraguas con un amigo

he medido mi pene y siempre digo la triste verdad

soy una vergüenza para mi padre y un fracaso para mi madre

no sé irme a golpes

siempre corro

soy pólvora mojada

tengo un perro pequeño y callejero al que le hablo maricadas

duermo con pijama

he llorado más de una vez viendo la misma película a blanco y negro,

no tengo muchos pelos y los que tengo no me los quito

he roto corazones y he puesto parches a otros

no presté servicio militar

y solo de una cosa me arrepiento:

pero no me acuerdo.

 

27

 

A mi torpe edad Donald se metió una escopeta en la boca y se convirtió en un ángel ingrávido,

Brian se hundió en el olvido y nos dejó con la lengua sin un blues.

A mi torpe edad mi madre ya me había parido,

mi padre ya estaba calvo.

Jesús aún vivía de mantenido como yo.

El hombre más feo del mundo se inyectó al diablo y nunca más cantó con una máquina de escribir de fondo.

James mordió la última nota de un grito desesperado y encendió el infierno para devorar la inocencia.

A mi torpe edad ya no sirvo ni para la guerra,

tengo tarjetas para pagar en cuotas,

sueños rotos para noches largas.

Ya he enterrado a un par de amigos,

he traicionado a otros tantos.

A mi torpe edad Douglas demostró que no todos los reptiles soportan el agua de París.

Yo renuncié a ser estrella de rock y me dediqué al misterio de los chicles bajo las mesas.

A mi torpe edad no moriré para ser inmortal, mejor subiré el volumen del stéreo.

 

Si está interesado en el libro comuniquese: https://www.facebook.com/javier.moyano.3975

 

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La rabia… de Javier Moyano

Presentación de un N.N.

 

I

Siempre me gustaron

los Súper Campeones

Los veía todos los sábados

a las tres de la tarde

en el televisor de la casa

que era el único que había en toda la vereda

 

Era muy chévere:

sudando nos sentábamos

Después del partido

Mis primos, mis vecinos y el balón

Pues sabíamos que él también era nuestro amigo

 

Un día, cuando llegamos de jugar

Ni mi mamá ni mi papá estaban en la casa

y del televisor surgió una lluvia de moscas

que nos cubrió los ojos

No sabíamos qué pasaba:

el cielo se tornó rojo

y de las nubes surgieron burbujas de sangre

que explotaron en el rostro del cielo

De la calle un ruido negro

—y no me digan que no llore—

subía el telón

y dejaba ver la noche:

ellos también jugaban

a los Súper Campeones

y el balón      —su amigo

era la cabeza

de mi padre.

 

II

En el colegio

todos nos la llevábamos muy bien

A pesar de que el gordo

El más grande de todos

Era un poquito alzado

 

A veces no nos gustaba estar con él

y en una parte se lo merecía:

en la que nos hacía bataneo

cuando jugábamos a las canicas

o le pegaba a los más pequeños

Pero en el fondo lo queríamos mucho

por eso nos dolió tanto

cuando su mamá nos dijo

que se lo habían llevado

para el monte

la tarde en que dios olvidó

que también había sido niño.

 

III

Cuando unos hombres armados

Con la muerte en sus miradas

Nos sacaron de la cancha de fútbol

nos tocó vivir en Bogotá

y para el que no sabe cómo es

se la voy a describir:

Bogotá es una ciudad muy fría

pero no me refiero al clima

porque —y no me vayan a decir que es bobo—

para eso hace tiempo se inventaron la ropa gruesa

y las cobijas

Bogotá es fría

porque la gente tiene un cementerio en el corazón

Viviendo en esta ciudad

uno se da cuenta que las personas

cuando ven las noticias

A la hora del almuerzo

Piensan que están en el cine

y creen que todos los muertos

no son de verdad

Como si mis hermanos y mi padre

fueran sólo números

en el plano cartesiano de la lluvia.

 

IV

Por eso les digo

que en este juego

somos sólo monedas

que otros apuestan

pero nunca alguien gana

Porque nadie sabe

cuántos amperios tiene

la resistencia en Colombia

que se emborracha

con rayos destilados

Ni qué pensará

Esa gente que no puede dormir

Aunque se quite zapatos, corbata

y consciencia

cuando llega a la casa

Pero nadie sabe

—sobre todo—

lo que es ésta soledad

de tener tierra en los ojos y en la boca:

Haber olvidado el nombre.

 

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Presentación de un N.N.

Si hubiera sido mujer

 

Si hubiera sido mujer

ya habría sido niñera en Alemania

Mesera en un bar de rock

En ésos que sólo admiten chicas lindas

o sólo chicas, por lo menos

 

Escribiría poemas

y quizá algunos poetas famosos dirían

que soy la mejor poeta de Colombia

—la revelación—

a pesar de no ser hombre

 

Tomaría gratis

los viernes y los martes,

y los otros días de la semana

 

Contestaría el teléfono

de algún escritor que tengan en cuenta en los periódicos

y para ser jurado

en los generosos concursos literarios nacionales

—Tal vez él escriba el prólogo

a mi primer libro de poemas—

 

Me invitarían a todos los festivales del país

No habría tenido hijos

ni sería la prostituta

que mis amigos quisieran

 

Nunca hubiera sido feminista

Mi vagina sería mi obra de arte

Mi pasaporte, mi visa

El aeropuerto de papel

para que se posaran mis sueños

 

Pero lo único cierto

es que si hubiera sido mujer

estaría borracha

y tal vez tendría un poco de remordimiento

 

Tal vez.

 

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Si hubiera sido mujer

Dos poemas Ita/Espa

 

Sogno etilico

 

Se potessi mettere la notte

in una bottiglia

E non perdessi la vita nell’intento

—o perlomeno le mani—

me la berrei tutta.

 

bottle

 

Sueño etílico

 

Si pudiera meter la noche

en una botella

Y no perdiera la vida en el intento

—o por lo menos las manos—

me la bebería toda.

 

 ***

Indigenza

 

Dicono                                                                                                                                                   Che se la passa leggendo documenti che recupera dalla spazzatura dei manicomi
E mentre scrive con inchiostro trasparente,
Che si ubriaca di notte
—non per la notte—
E che gli piace ben fredda.
Dicono anche
Che lavora in un sogno O meglio In un incubo
E che dio, in persona, lo ha incoronato con l’aureola di ateo.
Questo dicono
Del mio amigo
Che ha scelto
Come fardello
La poesia.

 

 

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                      Foto: Robert Doisneau

 

Indigencia

Dicen
Que se la pasa leyendo papeles que recupera de la basura de los manicomios
Y escribiendo con tinta trasparente,
Que se emborracha de noche
—No por la noche—
Y que le gusta bien fría.
También dicen
Que trabaja en un sueño O mejor En una pesadilla
Y que dios, en persona, lo coronó con aureola de ateo.
Eso dicen
De mi amigo
Que escogió
Como costal
La poesía.

 

* Traducción: Antonio Nazzaro

 

Dos poemas Ita/Espa