A mí también la vida me seduce*

“Fernando Molano Vargas”. Escucho ese nombre e inmediatamente pienso en mi obra: en los papelitos que he escrito y en las migajas de amor que le arranco a la muerte cada día. Porque Molano era un poco como yo. Tenía la maldición de ser poeta y haber nacido pobre. Pero a él se le agrega otra: pues era poeta, pobre y, además, marica. Estamos en Colombia, no lo olviden.

El papá de Fernando Molano era mecánico. Mi padrecito, recién muerto, era un campesino analfabeta que se ganó la vida, entre otras muchas cosas, como pastelero, vendedor de relojes suizos, perfumes franceses y otras chucherías. De Molano se decía que, en el mismo cuerpo en que se refugiaban sus amigos, podía cargar una nevera. Yo tengo una maestría en hacer trasteos.

Molano escribe su poesía (y poesía son también sus dos novelas) pensando más en la vida que en la literatura. Por eso llega a lo coloquial sin miedo y construye una poética sin artificios, desde lo cotidiano; lo vital. En mi caso, vida y literatura son la misma cosa. La poesía habita el cuerpo como una legión de murciélagos y sapos. Se ve el mundo a través de la poesía y así se siente, se piensa y se actúa. Y a veces se escribe. Hay quien confunde la sinceridad con la grosería. El humor con la rabia. La solemnidad les castra la risa. Lo cierto es que ser franco es un pecado para los “poetas”. Hay que ser bien rebuscado. De eso se trata. Y a Molano y a mí no deben leernos con un diccionario en la mano, sino con la mano en el corazón.

En la obra de Fernando Molano no se entrevé ni una pizca de odio. La latente marginalidad del sida,  la homosexualidad  o la pobreza (repito: estamos en Colombia,  por si ya se les olvidó) no impiden que su obra sea un testimonio honesto de amor verdadero. De amor universal. Porque Molano no escribió para ninguna comunidad en particular, sino  para cualquier ser capaz de sentir fuego en su espíritu.

Les digo, para terminar, que Fernando Molano era un guerrero del arte, que se enfrentó, quizá sin querer y ni siquiera darse cuenta, a este mundillo literario, cerrado, machista, elitista… e hijueputa. Y ganó: acá están sus libros y acá estamos nosotros reunidos, en torno a ellos, celebrando su obra.

 

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* El título de este texto, leído en la Casa de Poesía Silva como homenaje a Fernando Molano Vargas, es tomado de un fragmento del poema“Petición” que aparece en su libro Todas mis cosas en tus bolsillos.

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Descargar en PDF ‘Papeles para leer en el bus’

Papeles para leer en el bus – Libro digital  (←para descargar click acá)

UN POEMARIO PARA EL CAMINO

“¡Qué rimas tan chimbas!”

Vargas Llosa Lleras

Estos ‘Papeles para leer en el bus’ se han vendido como pan francés caliente. Quizás por eso una amiga me dice que soy su Rimbaud tercermundista. Leer en el SITP es difícil y los cebolleros ya no lo llevan a uno por 1000 pesos. Montar en Transmilenio es caro y leer libros físicos también. Uno debe tener empatía, como me dice (otra amiga), ponerse en los zapatos del otro… aunque calce 33. Por eso, comparto con ustedes este libro digital: porque sé que en lo hombros de los celulares pueden cargarse de gratis un montón de libros a la vez…

Esta obra los puede salvar, en su camino al trabajo, al estudio o a la farra, cuando se les acaben los datos y dejen los audífonos en casa; además, hay que pensar en los árboles que talan, imprimiendo las mentiras que aquí se callan.

 

Vaca para el libro ‘Lo que quería decir era otra cosa’

Algunos amigos ya sabían que esto se venía, y la tierra con parkinson lo avisa. Después de varios años de terquedad, saldrá mi primer libro de poesía: ‘Lo que quería decir era otra cosa’ (sí, el primero, porque las plaquettes casi no cuentan); la edición se hizo bajo el cuidado de Hernan Vargascarreño, de Ediciones Exilio, a quien agradezco putamente y sé que no voy a defraudar, porque esto será un hit literario (Un millar de copias obligao).

Pero bien, el rollo es que como soy poeta pero pobre —porque todo puede ser peor—, necesito mecenas, o sea, gente que crea en mi trabajo y ponga para la vaca para parte de la edición, brindándome así un respaldo verdadero como escritor… 

Necesitamos casi tres millones de pesos. Cada mecenas recibirá ejemplares del libro en cualquier parte del país. Para unirse a la causa pueden escribirme por mensaje interno (haciendo click aquí)  o al correo fundacionexilio@gmail.com y allí le diremos cómo enviar su aporte. Confirmaremos todos los aportes recibidos. Esperamos que el libro lo podamos editar lo más pronto posible.

***

Aquí, una pequeña muestra de la obra:

I

Las palabras nunca me parecieron gastadas, manoseadas por el disco rayado de la vida. Nunca caí en sus trampas, porque no había tales. Ahora huyo de ellas cada vez que las siento cerca, tropezando a cada paso.

Cuando uno es niño y vive en la calle, piensa que tiene la casa más grande de todos sus amigos.

 

V

Mis amigos salían de la tierra a jugar conmigo. Yo salía del centro de mí mismo. Los despertaban las lluvias de abril.

Amar es darle vuelta a un cucarrón que mira el cielo.

 

VIII

Escribí tu nombre junto al mío en el sucio carro de tu papá, entre la arena del parque, en la pared de la panadería frente a tu casa, sobre un pupitre, en el vidrio sudoroso de la ruta del colegio y en la cometa más grande que jamás hubo en el barrio; hasta lo tatué en mi mano izquierda con tinta china y una aguja de coser de mamá.

Aun así nunca lo viste.

 

XII

Para escribir buenos poemas es necesario durar, por lo menos, ocho días sin bañarse. Debes haber sido campeón en algún momento practicando algún deporte; ser el mejor en cualquier cosa: todas son igual de insignificantes. No es importante haberse enamorado, pero ser un poco ingenuo no está de más. Si nunca robaste monedas haciendo mandados a tus padres, no tienes agallas para la poesía. 

El poema es la piedra en mi cauchera.

 

***

Compartan esto como un bareto comunal.

 

Lo leerá su puta madre: una reseña de ‘Mi madre es la única que lee mis poemas’

‘Mi madre es la única que lee mis poemas’ de Nicolás Peña Posada es, en su mayoría, un libro de poesía irónica, aunque parece que algunos despistados (incluyendo su madre) no han entendido el sarcasmo. Es una crítica a la solemnidad y la hipocresía de los “poetas viejos”, tan de moda ahora entre los “poetas jóvenes” —pero sin la ingenuidad y el resentimiento que acostumbran estos—, pues hay que matar el padre… así sea el que me mantiene. El autor también parece desolado, acorralado por el tedio de la tecnología y la comida chatarra, en esta parodia de “gran ciudad” que es Bogotá.

En esta obra, la calle y sus habitantes de humo están más cerca al arte que los museos y las bibliotecas, el poeta es un reciclador de la miseria del mundo al que —ni siquiera— la palabra redime, y que prefiere el fracaso a las vanas glorias de ser una “buena persona”.

Nicolás nombra lo que para él significa ser un poeta hoy, al menos en Colombia, donde no hay lectores de poesía y sólo se leen entre ellos, en páginas de internet que, casi siempre (como ésta), no visitan más de 10 personas al día.

Por otra parte, ‘Mi madre es la única que lee mis poemas’, retoma el eterno conflicto que los poetas tienen con el lenguaje, que hace que asuman el “silencio” y la “soledad” como un segundo vientre; un ruta fácil a la mediocridad.

Sin imágenes rebuscadas, Nicolás, retrata la relación que tiene el poeta contemporáneo con la poesía. Donde éste autor de clase media-alta asume una escritura marginal y desde ahí narra —desligandose de la vanidad y el performance de club social que rodea a los “artistas”— su vivencia poética.

‘Mi madre es la única que lee mis poemas’ es una suerte de arte poética, donde el poeta se enfrenta con todo su ser contra la poesía y se va de culo porque no encuentra nada.

***

Aquí una pequeña selección de su obra:

2

Ya los poemas no riman

nadie escribe endecasílabos ni sonetos

Los poetas prefieren escribir sobre perros y prostitutas

que hablar sobre el alma y la soledad

—aunque en verdad sea lo mismo—

Los ángeles ya no están en el cielo

sino que duermen entre los escombros y el polvo de la ciudad

y toman tinto en las mañanas para el frío

Nicanor nos ha dejado la anti-poesía

y hay varios poemas de Bécquer que son rap

Un poema de ahora es más como un anuncio de televisión

corto rápido consumible

Las palabras se han vuelto adiestrables económicas

como si a la poesía le importara algo

el nuevo mundo del dinero

Pero en la poesía no hay economía

aunque ahora todos los poetas vendan sus poemas.

 

3

A mi madre le gustan mis poemas

siempre les da like cuando los subo a Facebook

a veces hasta me manda un corazón

y luego, en los comentarios,

escribe con alegría y signos de admiración:

 

“¡¡Qué viva la poesía!!”

 

Tal vez es la única persona en el mundo

a la que le gustan mis poemas y eso está bien

 

Algunos escritores han dicho

que escriben para uno o dos amigos

pero mis amigos nunca me leerían

por eso escribo para mi madre

 

Otros escritores, como Kafka,

murieron en el anonimato

y estuvieron a punto de quemar todos sus escritos

pero eso a mí me tiene sin cuidado

y siempre que publico algún poema

me quedo frente al computador, ansioso,

esperando a que esa mano levante el dedo gordo

a que aparezca en mi pantalla

ese corazón blanco encerrado en un círculo rojo

o esa breve oración que celebra mi fracaso

 

A mi madre le gustan mis poemas

probablemente porque le gusta todo lo que yo hago

en todo caso supongo que para eso la gente tiene hijos

y me reconcilia saber que posiblemente habrán huérfanos

que sientan envidia de mis poemas

y padres que sientan envidia de mi madre de mis poemas y de mí

y poetas que darían la vida

porque la madre les dé un like a sus poemas

pero ni siquiera ellas los leen

porque además tampoco

son capaces de publicarlos en Facebook

 

A mi madre le gustan mis poemas

y de nada me sirve negar que solo escribo para ella

y que ella es la única que me lee.

 

13

Nunca he tomado tinto ni he fumado

creo que por eso no me invitan a los recitales

y tampoco soy amigo de los poetas

 

Yo siempre los veo reunirse

a hablar de Rilke, Dickenson, Rimbaund y Eliot

y luego leen sus propios poemas

como si estuvieran leyendo el tarot o el horóscopo

o incluso algún pasaje de la Biblia o del Corán

mientras beben y fuman

y discuten sobre tal o cual palabra

sentados con las piernas cruzadas

agarrándose la quijada o la cabeza

 

Me parece que en el sitio en el que menos poesía hay

es en los recitales y en las tertulias literarias

¿o será que solo me da envidia que no me inviten?

 

Igual si me invitaran no tendría nada de qué hablar

y estoy seguro que si leyera mis poemas

los otros poetas se reirían

y empezarían a preguntarme que si el segundo verso

era una alusión a Baudelaire

que si cuando digo soledad

estoy pensando en la soledad de Pizarnik o de Vilariño

que si cuando digo sublime, es, de alguna forma,

porque quiero expresar el mismo sentimiento hondo

de los poetas románticos alemanes

y luego todos en un acuerdo comunal

dirían que es un poco confuso el poema

que está lleno de lugares comunes

que no funcionan las metáforas ni las estrofas

y no me dejarían explicarles que no quiero explicarles

 

Por eso nunca voy a los recitales

ni soy amigo de los poetas

ni me cruzo de piernas para hablar

y no me interesa fumar cigarrillo ni tomar tinto

 

De hecho haría todo lo posible, absolutamente todo,

para nunca tener que ir a hablar con otros poetas

para nunca tener un amigo poeta

y si me llegaran a invitar

—porque a veces la vida es necia y cruel—

les diría que solo tomo agua

que todavía vivo con mis padres

y que me gusta leer a Paulo Coelho.

***

Si están interesados en el libro, lo pueden conseguir directamente con su autor dando click acá.

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Contraportada del libro

 

Presentación del libro ‘Cumpleaños del Tiempo´ de María de las Estrellas

 “Ser el niño poeta

es tomar el mundo de la mano

y reemplazar su centro natural” 

Eduardo Zalamea

Podría comenzar comentando que todos los poetas son niños. O que todos los niños ven el mundo a través de la poesía. O que los poetas se resisten, en el refugio del poema, a dejar de ser niños. O que, en todo caso, los poetas tienen en cierta medida una mirada infantil de la realidad —que no es lo mismo que infantilizada— pues se relacionan con el universo con asombro y misterio…

Pero empiezo diciendo que cuando uno conoce un poeta —a través de su obra— es como si conociera un amigo. Sobre todo si éste ya está muerto. Los poetas vivos suelen ser soberbios y estar acostumbrados a la adulación. María de las Estrellas es, tal vez, mi amiga más amiga y también la más silenciosa. En todas mis vidas, o sea en ésta misma repetida, no conoceré otra con inquietudes tan parecidas a las mías; con un desprecio tan amoroso al “sistema”, que aprendimos a quemar con el briquette gastado de la poesía.

El tiempo retrocede y los cigarrillos comienzan a encenderse de nuevo, los amigos muertos abren los ojos; sonríen: la niñez ingenua, con sus canciones, vuelve a alumbrar el planeta belicoso. El cuerpo es ya un traje suficiente para ocultar la desnudez. El amor es moneda falsa en los bolsillos de los títeres. Conocemos el mundo en la tienda de la esquina haciendo mandados (pedimos fiado hasta el pasaporte). Los astros cantan en el cielo sin ser estrellas de rock. Se muere uno un poquito con cada muerto que ignoramos. Le ponemos máscara a la realidad y los otros la llaman poesía. Volvemos al futuro sobre ríos de sombras (y de sobras). Se cansa uno del poema y se lo deja al mundo, acostumbrado a comer hasta mierda, ¡peor para él!

Como ven, María de las Estrellas sigue en silencio. Y yo no me callo. Le grito a su cielo de hongos, lápices y cajitas musicales. Balbuceo para que, entre palabra y palabra, la encuentren a ella.

Michael Benítez Ortiz

***

Cumpleaños del tiempo

He comprendido

en la mitad de estos dos pasos

que un año acaba de pasar

Cada minuto

cada segundo

pasa un año

porque todos los años

no empezaron al mismo tiempo

Empecé este poema

cuando tenía 7 años

y ahora tengo 700

A escondidas

A escondidas de los hippies

esos policías se están fumando su marihuana

Yo los conozco

La marihuana que le quitan a los hippies

los policías se la fuman en las cárceles

Después salen todos trabados

a gritarle a los hippies: marihuaneeeros!

Encerrémonos en el aire

Voy a volverme enfermera

para curar nuestro amor si se enferma

voy a volverme costurera

para coser nuestro amor si se rompe

voy a volverme lavandera

para lavar nuestro amor si se ensucia

voy a volverme astronauta

para llevar nuestro amor a los planetas

voy a volverme sacerdotisa

para hacer el amor de Dios a todo el mundo

voy a volverme amor

para olvidarte.

***

Cuando esté grande voy a ser una grande médica

en el hospital más grande de Nueva York

y cuando los enfermos estén muriendo

voy a morir con ellos

Testamento perdido

A Berlin yo le dejo la gota de oro

A Rusia le dejo la mesa de 30 mil pesos

A Colombia le dejo a Simbad el Marino

Al jefe de la oficina le dejo todas mis riquezas

Y a todo el mundo le dejo todas mis cosas

Y mi cuerpo se lo dejaré a Dios

Y mi alma se la dejo a mi familia

Ahora ya pueden decir amén

Alejandra Pizarnik

Espejos

polveras musicales

tapetes

pianos

cortinas

camas donde dormir

la palabra de cada día

★★

La palabra de cada día

es la manzana del amor

y los tragones del paraíso

se le comieron el corazón

★★★

Cuando Alejandra Pizarnik de acostaba

se sentía tan sola tan sola

que un día se suicidó

Los reloj tic tac tic tac

María de las Estrellas nace en 1967. A los cuatro años se revela como niña poetisa, publicando su primer libro de poemas a los siete: El Mago en la Mesa. A los 8 años gana con su obra La Casa del Ladrón Desnudo (inspirada en la vida del poeta Darío Lemos) el Premio Internacional de Literatura en el Congreso Mundial de Brujería (teniendo ventaja, pues participaba con adultos). Escribió, además, cuentos para niños y un puñado de novelas y poemas, hasta ahora, inéditos. A los trece años se convirtió en flor.

La historia muda de RéquieM

RéquieM fue una banda de heavy metal madrileña —pero no del Madrid de Obús o Barón Rojo, sino del de Colombia: la patria de los muertos— activa entre finales de los noventas y principios del dos mil; escasamente conocida en la escena rockera del país.

Su único trabajo se titula Historia muda, grabado en 1999, álbum que nunca fue prensado en ningún formato, pero que fue distribuido regularmente de forma pirata. Diez canciones donde el rock and roll y la poesía se mezclan despedazando umbrales y desvaneciendo fronteras estéticas. En sus composiciones, escritas en su mayoría bajo el método de la escritura automática, y con influencia de, entre otras obras literarias, La náusea y Los cantos de Maldoror, la banda aborda hondamente —desde el subconsciente— el tema de la memoria, problematizando el acto de recordar y aludiendo al pasado como una carga que hay que silenciar.

En Historia muda, la libertad habita entre la elección de la soledad y el ser gregario. Hay, por eso, un desgarrado retorno al individuo, en contraposición a la domesticación del consumo: al bienestar efímero; falso. Historia muda nos narra a través de un réquiem, compuesto de silencios.

 

***

Aquí, algunas letras de sus canciones (para escucharlas hacer click en el título):

 

Historia Muda

Tras mis manos heridas puedo ver

estrangularse todo el miedo

que he tenido al no recordar

pasados ebrios del tiempo

Las almas de mis lágrimas soñaron

Verterse en máscaras de miseria

Dejando huellas inocentes

con frías marcas de asombro

 

No encontraré

días de luz en mis bolsillos

y veré mi sombra muerta en la pared

 

He visto ejércitos de hombres sin luz

tratando de abrazar sus sombras

que se azotan contra las paredes

dejando grietas que yacerán

 

Encandilando los días de luz

Partiendo piedras con sus manos

Sus palabras llegaron hasta mí

Dejando sólo historias mudas.

 

Dioses de hielo

Después de tanto tiempo

hoy vuelvo a levantarme

entre colores ausentes de color

Vi los días de fuego

con tormentas de héroes

Hoy he abierto mis ojos para poder ver

 

Cómo caen fragmentos

de los dioses de hielo

Escucho gritos de ultratumba

de las víctimas

 

Fue una pobre confusión

del planeta en su final

No hubo más para crear

Me suicidé en un sueño

Dormí por muchos años

El cielo me ha tocado y vuelvo a despertar.

 

Cuando este mundo se cayó

Cuando este mundo se cayó

Cayeron los hombres

Cayeron los dioses

Fueron sepultados en el universo

entre tumbas invisibles

 

Cuando este mundo se cayó

Cayeron los sentimientos humanos

Cayeron todos sus sueños

Sus pesadillas se hicieron posibles

 

Fue cuando el mundo se arrepintió

de ver su propia creación

La  muerte vino y los arrastró

a lo más profundo

de su interior

 

Su cielo azul se derrumbó

Los liberó de su prisión

y destruyó a los que nunca fueron

capaces de vencer sus miedos

 

Estaban lejos de alcanzar

un planeta, eternidad,

Fue un lugar que siempre soñaron

Un mundo que soportara sus vicios

 

Rompió el silencio al despertar

Su furia en él se hizo notar

Él quiso estar en soledad

Cayó con el silencio

y su libertad.

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Foto: Cortesía de la banda

 

Domesticados

 

El día es un policía

arruina la fiesta

se lleva a mis amigos indocumentados

 

Los poetas no tienen carné

No se bañan a las malas

ni se disfrazan para ir al trabajo

Ven el mundo por debajo de los tacones

Perdieron quinto y varios séptimos en el colegio

pero conservaron la inocencia.

 

Masco el mundo como un chicle viejo

Mascota de la noche canela.

 

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